Foto: Real Jaén CF.
Ocho días después, La Victoria volvía a acoger un partido del Real Jaén. En esta ocasión, el rival era el Rayo Majadahonda, un conjunto al que los blancos nunca se habían enfrentado en su historia. El encuentro coincidía, además, con el día grande de la Feria de San Lucas, una jornada especial para la ciudad que los jiennenses querían celebrar con una nueva alegría futbolística.
Sin embargo, Manolo Herrero no podía contar con toda su plantilla. La defensa era la línea más castigada por las ausencias de Álex Pérez y Jaume Pol, a las que se sumaba una baja importante, la de Marco Siverio. El conjunto madrileño también llegaba al encuentro con varias bajas, aunque eso no le impidió mostrar desde el primer momento una notable superioridad sobre el césped.
Desde el pitido inicial, el Rayo Majadahonda se hizo dueño del balón. Y cuando el Real Jaén no tiene la posesión, sufre demasiado. Eso fue precisamente lo que sucedió durante buena parte de los noventa minutos donde el equipo madrileño manejaba el esférico, encontraba espacios y se acercaba con peligro al área defendida por Morillas, el mejor jugador del conjunto lagarto con diferencia.
Apenas habían transcurrido seis minutos cuando los visitantes protagonizaron su primera llegada peligrosa. Poco después, en el minuto ocho, llegó acción polémica del encuentro. Moha Keita vio la tarjeta amarilla por una acción que los jugadores del Majadahonda consideraron merecedora de expulsión. Los visitantes reclamaron FVS para revisar la jugada, pero Martínez Montalbán mantuvo su decisión y entendió que la amonestación era suficiente.
El Real Jaén no encontraba la manera de reaccionar y el dominio visitante iba en aumento. El Rayo Majadahonda movía el balón con criterio y generaba ocasiones ante un conjunto blanco incapaz de imponer su juego. De hecho, los madrileños tuvieron en sus botas una oportunidad clarísima para adelantarse en el marcador, pero, con todo a favor, estrellaron el balón en el palo. El primer aviso serio de lo que podía convertirse en una tarde complicada para los locales.
Hubo que esperar más de media hora para ver al Real Jaén acercarse con cierto peligro a la portería defendida por Prieto. La acción terminó en saque de esquina, pero sirvió para despertar tímidamente a los de Manolo Herrero. Y, curiosamente, en su segunda llegada con verdadero peligro, los jiennenses encontraron el premio.
David Serrano se sacó un disparo que hizo un extraño en su trayectoria y terminó alojándose en el fondo de la portería madrileña. Un gol inesperado, de esos que desesperan a los porteros, que sorprendió a Prieto y permitió al Real Jaén adelantarse en el marcador sin haber sido superior a su rival.
El tanto cambió momentáneamente el panorama. De hí hasta el descanso llegaron los mejores minutos de los blancos en todo el encuentro. El equipo ganó algo de confianza, se acercó con mayor frecuencia al área visitante y dispuso de hasta cuatro saques de esquina, además de otra aproximación con cierto peligro. Sin desplegar un fútbol brillante, el Real Jaén consiguió llegar al intermedio con una ventaja que sabía a gloria, visto lo sucedido sobre el terreno de juego.
Pero el paso por los vestuarios no cambió el guión. La segunda mitad fue una prolongación de lo visto durante los primeros cuarenta y cinco minutos, con un Rayo Majadahonda volcado sobre la portería de Morillas y un Real Jaén que apenas encontraba respuestas ante el empuje visitante.
Los madrileños insistieron una y otra vez, acumulando llegadas y poniendo a prueba a un guardameta jiennense que terminó convirtiéndose en el auténtico protagonista del encuentro. Morillas sostuvo a los suyos con intervenciones providenciales, evitando que el dominio del Majadahonda se tradujera en goles. Dos manos salvadoras resultaron especialmente determinantes para mantener intacta la ventaja local.
El Real Jaén resistía como podía, cada vez más replegado y pendiente de que el reloj avanzara. El conjunto blanco no lograba controlar el partido ni alejar el peligro de su área, mientras el Majadahonda acumulaba argumentos para pensar que podía llevarse algo más de La Victoria.
Y así se llegó al final, con un triunfo jiennense que vale tres puntos, pero que deja muchas dudas sobre el juego del equipo. El Real Jaén se agarró al acierto de David Serrano y, sobre todo, a las manos de un Morillas inconmensurable para conservar una victoria que parecía improbable por los méritos de unos y otros.
El Rayo Majadahonda se marchó de vacío pese a firmar un partido más que digno, en el que hizo méritos no solo para lograr el empate, sino incluso para llevarse los tres puntos. En una jornada marcada por la Feria de San Lucas, La Victoria celebró el resultado, aunque el fútbol volvió a dejar claro que, en ocasiones, ganar no significa haber sido el mejor.
FICHA TÉCNICA:
Real Jaén CF: 1. Jaime Morillas; 3. David Serrano, 6. José Álvarez, 10. Adri Paz (8. Caballero, 59´), 11. Mario Martos (5. David Márquez, 85´), 14. Peque Polo (10. Fran Gallego, 72´), 17. Javi Moyano, 18. Nacho Castillo (2. Montejano, 59´), 19. Moha Keita, 21. Moha y 23. Busi (20. Mauro, 59´).
Rayo Majadahonda: 13. Prieto; 4. Ramos, 5. Gallardo (16. Ismael Álvarez, 76´), 6. Del Pozo (8. Amaro, 65´), 7. Calcada (15. Neco Celorio, 71´), 14. Yuya (17. Óscar Mesa, 76´), 18. Tarsi, 19. Manin, 20. Sotillos (22. Quintanilla, 76´), 21. Cambra y 23. Durán.
Goles: 1-0 (David Serrano, 33´).
Árbitro: Martínez Montalbán (Murcia). Amonestó a Moha Keita, Moha y José Álvarez; en los visitantes a Del Pozo, Cambra, Yuya y Amaro.
Incidencias: Hubo una entrada oficial de 7.362 espectadores. Alrededor de 70 aficionados del Rayo Majadahonda.